Banco Popular y la crisis colonial de Puerto Rico (2023)

ilustración: Jared Rodriguez / Truthout

Introducción

UN PERFIL PUERTORRIQUEÑO

Somos más o menos 3.5 millones de puertorriqueños en la Isla, el 52% son mujeres. En promedio alrededor de 60 mil personas se van del archipiélago al año desde el 2008 y a la fecha, netamente, más de 300 mil se han ido. El 2016 terminó con crecimiento poblacional negativo: 28,200 nacimientos y 28,900 muertos. La tasa de natalidad está por debajo del 9% y el 22.7% de la población tiene 60 años o más. De los que se quedan, según reflejó la encuesta más reciente del Departamento del Trabajo, hecha hace ya dos años (2015), alrededor de 990 mil tenían trabajo. De esos que tienen empleo, más de 300 mil ganan sólo el salario mínimo.

Con los aumentos en impuestos, la depreciación del trabajo, y el costo de vida en general, los salarios ya no tienen que reducirse para que valgan menos y en la práctica desde hace mucho el promedio está por debajo del mínimo. Por dar un ejemplo común y corriente, si un hogar contara con solo el ingreso de una persona que trabaja a tiempo completo por el salario mínimo de $7.25 la hora, tendría que trabajar 40 horas semanales durante las 52 semanas que tiene un año, para ganar $15,080. Una familia de 3 personas se considera pobre si tiene menos de $20,420 en ingresos anuales y una familia de tres consiste más a menudo de lo que creemos, de una mujer soltera con dos hijos. En la Isla, según el Censo del 2010, las mujeres son jefas de familia en alrededor de 40% de los hogares.

El 46% de la población, ya severamente disminuida por una migración que es un nuevo record en nuestra historia, está bajo el nivel de la pobreza. Sufrimos un 40% de deserción escolar, un 80% de los que tienen trabajo están en el mercado de servicios, importamos más del 85% de lo que consumimos y un 50% de la población está padeciendo problemas de salud mental en algún momento de sus vidas; esto va desde la violencia machista hasta el alcoholismo. Se estima que una media de 14 familias pierden su casa diariamente por ejecuciones hipotecarias y 500 ricos atraídos por ofertas gubernamentales de exención contributiva son dueños de más tierras que 2 millones de puertorriqueños juntos.

El Estado Libre Asociado tiene una deuda sin auditar que se estima ronda los 70 mil millones de dólares y está declarado en quiebra, amparado en la ley PROMESA. Mientras escribo esto, la Junta de Control Fiscal, no electa, escogida por el Congreso y creada por PROMESA, está tratando de ejecutar un presupuesto de austeridad que entre otras cosas reducirá la jornada laboral de los empleados públicos mínimamente en un 10% y que amenaza quitarles el bono de Navidad. El presupuesto también incluye subir la matrícula universitaria, cerrar hospitales, escuelas y servicios esenciales, hasta alcanzar la meta de reducir en $880 millones el presupuesto del gobierno para el 20181 . La agenda de la Junta sin duda garantizará el fracaso de múltiples agencias públicas que brindan servicios de primera necesidad para los menos afortunados económicamente. Este panorama se agrava, además, cuando es acompañado por la negativa del gobierno a investigar la participación y responsabilidad en nuestra crisis, del Banco Gubernamental de Fomento, el Banco Santander y el Popular, Inc., (vea más aquí).

Al mismo tiempo, en el mismo país y durante la misma crisis:

  • Popular, Inc. […] informó ganancias de $96.2 millones ($0.94 por acción) en el segundo trimestre de 2017, [lo que significa] un alza de 8.1% cuando se comparan con las ganancias de $89.0 millones en el mismo periodo del año pasado…
  • Los depósitos se situaron en $33,122 millones en el segundo trimestre, un aumento de $4,384 millones respecto al mismo período del 2016.
  • Los activos del banco aumentaron en $983 millones respecto al primer trimestre del 2017, hasta $41,243 millones (Sin Comillas, ver más aquí).

La Banca

Cuando en este escrito nos referimos a la Banca estamos hablando de los individuos que componen las Juntas de Directores (principales accionistas) de los bancos locales, su Asociación de Banqueros, así como sus negocios directos e indirectos. La lista histórica empieza a finales del siglo 19; la más reciente, sin embargo, incluye, pero no se limita, a los pasados y presentes ejecutivos de Santander, Scotiabank, Oriental Bank, Popular y corporaciones que manejan inversiones como UBS-Puerto Rico, entre otros.

Los banqueros son responsables de nuestra crisis por muchas razones: hipotecas deshonestas, préstamos con intereses leoninos, préstamos estudiantiles, seguros, planes médicos, monopolio en transacciones, tarjetas de crédito impagables, inversiones fraudulentas, privatización y falsa representatividad, entre otras; sin embargo, su responsabilidad en nuestra crisis más reciente radica en su especulación con los bonos del ELA, así como con los de sus corporaciones públicas y municipios.Los banqueros, que constituyen uno de los poderes más consistentes detrás de los gobiernos, en contubernio con sus delegados en el Estado, tanto bajo pepedeístas como penepeístas, han negociado las emisiones de bonos para mantener el crecimiento económico artificialmente, y seguir beneficiándose de forma exclusiva del sistema capitalista financiero y colonial.

Un buen ejemplo sería que los dineros de las emisiones de bonos más recientes se utilizaron para hacer obra faraónica que benefició de forma unilateral a los bancos y sus negocios indirectos como la construcción y los seguros. La mayoría de los proyectos han sido incapaces de generar ganancias para el Estado y esto ha hecho imposible la recuperación de lo invertido. Así hicieron el Tren Urbano, el Choliseo y el Distrito de Convenciones, por mencionar lo más absurdo, pero así también endeudaron a los municipios e implantaron sus planes médicos y los de retiro.

Los banqueros diseñaron los sistemas de retiro, muchos vinculados a la compra de bonos del gobierno, para luego convencer a los patronos de ofrecerlos como un beneficio a sus empleados. A los trabajadores se les vendía el rendimiento de los planes como algo seguro y muchos prometían ingresos tras el retiro de hasta 10 veces lo invertido.Así que cuando se dice que hay entre los bonistas muchos trabajadores, nos están tratando de decir que los empleados que dependen de retiros diligenciados por sus patronos y que juegan en el mercado bursátil e incluyen bonos del gobierno, son bonistas. Sin embargo, los verdaderos dueños siempre han sido los bancos que los venden y los compran cuando quieren. Por lo mismo, la mayoría de esos bonos ya han pasado a manos de buitres (especuladores con fondos de alto riesgo o “hedge funds”) que compran barata la deuda convertida en chatarra y luego se dedican a luchar legal y políticamente para cobrar seguros y recuperar con creces el valor original de los bonos que adquirieron. Su mollero, por ejemplo, “obligó” al Congreso de los Estados Unidos de Norte América a imponernos una Junta Fiscalizadora con el fin de pagarles una deuda que compraron baratísima.

En años resientes la clase usurera ha ido inclusive más lejos todavía y diseñaron además los bonos de COFINA, garantizados por un impuesto al consumo o IVU, con el objetivo de pagar deuda generando más deuda y así mantener en movimiento el inventario financiero, que termina siempre beneficiando, como todas las ideas que se le ocurren a los bancos, solamente a los banqueros. Estos bonos se diseñaron también para evadir los límites constitucionales de la deuda pública.

Hoy el ELA está pagando una deuda con una tasa de interés que tiene partes que alcanzan hasta el 785% . El sistema de mercado parece que nos está obligando tras la deuda que nos empujó la banca, a la reducción del Estado y a la venta de sus activos. Con ese esquema neoliberal por el libro, se atacó a Grecia, y John Paulson, uno de los multimillonarios que habita hoy en Puerto Rico gracias a los beneficios de exención contributiva que provee la ley 20 y 22 del 2012, adquirió la Autoridad de Aguas Griega.

El mismo esquema se puede reconocer cuando de un lado se acusa políticamente a la Autoridad de Energía Eléctrica de ser un monopolio, mientras del otro se convierte en nuestra primera experiencia con una Junta Fiscalizadora tras un endeudamiento público y que ha gastado millones de dólares y no ha resuelto nada. Por interés de los banqueros y con motivo de especular y pagar deudas con ellos, fue que también se privatizó la Telefónica en los años 1990, la Autoridad de Puertos, la Autoridad de Carreteras, el Aeropuerto, las más de 100 escuelas públicas que pasarán a ser propiedad de iglesias y así parece ser que se quiere privatizar la Universidad de Puerto Rico, entre mucha otra propiedad del gobierno.

(Video) Yuca Brava "Cristales Rotos" - Teaser 1

Aunque parezca terrible, todavía la cosa es peor, porque la Banca no es solo responsable de la crisis de deuda sino que también es responsable de la quiebra del sistema de salud. Los cientos de millones de dólares que recibimos como consecuencia de no haber podido ser parte del Obamacare y que se suponían duraran hasta el 2018, fueron absorbidos sin miramientos por los planes médicos y estos, así como las compañías de seguros tanto en Puerto Rico como en el mundo, son «sideprojects» de banqueros.

En Puerto Rico, el Banco Popular, Triple S y MCS, son de las pocas empresas que han crecido durante la crisis porque se nutren del dinero público tanto local como federal. El Banco Popular se beneficia de los fondos del IVU y del gobierno central, además de por asesoría, el uso y administración de propiedad y recursos públicos, entre miles de ingresos de privilegio como “bailouts” federales, entre otras cosas. Mientras que Triple S y MCS se enriquecen como intermediarios de Medicare y Medicaid, y de contratos con el gobierno y las uniones.

Triple S, por ejemplo, mostró un aumento en su capital total de $69,248,971… entre 2011 y 2015, año en que comenzó a recrudecer la precaria situación económica del País. Así mismo, el total de ganancias revelado en el historial de datos de los pasados cinco años de la compañía refleja un alza descomunal de $473,750,444 … en 2011 a casi $1.1 mil millones ($1,097,289,945) con apenas un total de gastos administrativos de $147,531,931 en 2015 (Noticel, ver más aquí).

Si bien todos los bancos locales tienen las manos metidas en la deuda actual del gobierno y en la crisis del capitalismo en general, me interesa el Banco Popular porque este ha crecido alimentado con la miel de la colonia. El Banco Popular debe entenderse como un importante agente de la crisis, no solo por su práctica corporativa general, sino porque desde su fundación en el 1893, entre sus dueños y directiva, siempre han estado, como en cualquier otro banco exitoso, los representantes de las instituciones políticas y económicas locales más poderosas dentro del proyecto de explotación capitalista. En el Banco Popular, como veremos, están y han estado los «puertorriqueños poderosos» de siempre, gente que ha determinado hasta el curso de la producción agrícola con el fin de defender sus productos de importación, pero también extranjeros especuladores, buscando enriquecerse rápido con nuestra ruina.

Un ejemplo interesante sería saber que José Carrión III, presidente de la Junta de Control Fiscal, proviene de la misma estirpe que ha llevado las riendas del principal banco de Puerto Rico por los pasados 100 años. Carrión III es un republicano que en su práctica privada vende seguros con su firma Carrión, Laffite & Casellas, es cuñado de Pedro Pierluisi y en algún momento fue miembro de la junta del Banco Popular y de la Corporación del Seguro del Estado, entre otras agencias del gobierno. En la Junta también tenemos a Carlos García, quien fuera director del Banco Gubernamental de Fomento y también del Banco Santander.

Apenas unos días luego de ser electo como gobernador, en noviembre de 2008, Luis Fortuño nombró como presidente del Banco Gubernamental de Fomento (BGF) al ex ejecutivo del Banco Santander, Carlos García. Cinco años más tarde, García está sentado en la Junta de Control Fiscal junto a José Ramón González, quien presenta la misma combinación: fue ejecutivo de Santander y presidente del BGF, que es el banco, agente fiscal y asesor financiero del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y sus agencias. (Centro de Periodismo Investigativo)

Algo parecido, pero en otro renglón de la economía, ocurrió con Arturo Carrión, quién hasta su retiro en el mejor año que ha tenido Triple S (2015), fue uno de sus principales directores y de la Asociación de Banqueros de Puerto Rico al mismo tiempo. Con solo dar un vistazo a los nombres que componen la Junta Directiva de Popular, Inc., podríamos tener una idea de cómo el poder se hereda y de cómo la clase dominante nos enajena de él. Los invito a pasar al Apéndice ubicado al final de este documento para que lean las biografías de los miembros de la Junta de Directores de Popular Inc. que he compilado usando la página web oficial de la corporación, así como Bloomberg.com y Forbes.com.

Historia Reciente del Banco Popular

Popular, Inc. ha estado involucrada de forma directa e indirecta, en la “neoliberalización” del Estado Libre Asociado, ha socavado nuestra estabilidad económica por décadas, y esto incluye, pero no se limita a, promover la emisión de bonos, la venta de recursos naturales y propiedad pública, así como a la creación de legislación que redunda en su enriquecimiento. Sus dueños son los descendientes de los emperadores del cemento, de las comunicaciones, del ron, del comercio de importación, de la tecnología, de los seguros, y de “hedge funds” (fondos de cobertura o de alto riesgo) que entre otros segmentos financieros se benefician de forma extraordinaria de nuestra condición colonial en general y de la crisis de deuda en específico.

Durante el 2010 John Paulson llegó a ser dueño de parte importante del Banco Popular y aunque luego vendió y ahora no está en su mejor momento, consiguió adentrarse en las estructuras financieras del país y comprar mucha propiedad, inclusive antes de que existieran los incentivos contributivos (ley 20 y 22) a los que se acogió inmediatamente en el 2012:

Paulson invirtió en Popular justo antes de la consolidación forzada por los reguladores bancarios en abril 2010. “Ellos necesitaban capital para completar la adquisición de Westernbank”, dijo Paulson haciendo referencia a la transacción que sirvió para ampliar las cuotas de mercado de popular en la Isla.

Desde el 2010, cuando Paulson compró unas 6.7 millones de acciones en BPOP, la firma ha aumentado paulatinamente su posición, hasta que en junio pasado [2012], alcanzó unos 8.8 millones de acciones o casi el 9% de la institución financiera. Su participación estaría valorada en unos $230 millones. (El Nuevo Día, ver más aquí)

El Grupo Ferré Rangel es uno de los principales accionistas de Popular, Inc., y está mayormente compuesto por descendientes de la familia ponceña encabezada por el ya difunto empresario multimillonario y político anexionista Luis A. Ferré, y su imperio de cemento. También son dueños de El Nuevo Día, Primera Hora, entre otros medios masivos de comunicación. Estos no solo han sido defensores de la austeridad para la mayoría de los puertorriqueños implícita y explícitamente, desde sus líneas editoriales y sus expresiones públicas y masivas, sino que al mismo tiempo el Grupo Ferré Rangel (GFR) se beneficiaría del cobro de la deuda. Se estima que GFR es dueño de más acciones de Popular, Inc. que Richard Carrión, su Principal Ejecutivo (CEO) hasta este año.

[María Luisa] Ferré Rangel posee de forma directa 27,173 acciones y 344,375 acciones de forma indirecta. Es presidenta de FRG, Inc., compañía dueña de GFR Media, que publica los diarios El Nuevo Día y Primera Hora. También preside la fundación Luis A. Ferré, y es propietaria, junto a sus hermanos, de Ranfe, Inc. En total, Ferré Rangel tiene un 0.36% [de un total de 1.51% de las acciones que poseen los “insiders” o los miembros de la junta, entre otros] de las acciones de Banco Popular. (Sin comillas, ver más aquí)

Los intereses del Banco Popular históricamente han sido privilegiados por el Estado en muchas instancias, y aun por sobre las necesidades de la mayoría. Así fue cuando Richard Carrión asumió junto a otros banqueros (CAREF, 2009) el rol de diseñar la ley 7 despidiendo a miles de trabajadores para reducir gastos y poder cobrar deudas; así fue cuando impulsó el IVU y su aumento, para generar deuda con los bonos de COFINA y siendo un importante dueño de estos bonos; y así también pasó cuando construyó las condiciones para la implementación de la Ley 20 y 222, que le otorga exenciones contributivas a los millonarios extranjeros que depositen sus fortunas en bancos locales. En cada caso la corporación más grande del país usó al Estado para procurarse grandes fortunas.

El IVU se conoce entre los expertos como “el único impuesto que Hacienda no recauda” y Popular, Inc. es dueño de una parte importante de los bonos de COFINA que son los que se pagan con los ingresos del IVU. En el Banco Popular se depositan todos los recaudos del IVU y actualmente tiene en sus bóvedas hasta los fondos del Banco Gubernamental de Fomento. Pueden ver los estados financieros de BPOP aquí. Sin duda, el Banco Popular está ganando más con el capital estatal que el Estado Libre Asociado mismo.

Popular, Inc. en el mercado

Antes de pasar a un breve resumen histórico del Banco Popular, sobre la base de una lectura crítica de Tradición de Futuro (1893-1993), de Guillermo Baralt, y lo que publica oficialmente el Banco Popular por sus propios medios, veamos cómo se definen sus operaciones al momento.

(Video) Puerto Rico: Another Victim of U.S. Colonialism

Lo primero que debemos aclarar es que el Banco Popular de Puerto Rico es solo una subdivisión de Popular, Inc., una corporación que aparece en Nasdaq bajo las siglas BPOP. Popular, Inc. (o Popular), se incorporó en noviembre 20 de 1984 (ver más aquí). La compañía opera en dos segmentos: Banco Popular de Puerto Rico (BPPR), y Banco Popular North America (BPNA), que es su división en Estados Unidos.

En Puerto Rico, BPPR provee servicio a individuos, hipotecas y banca comercial. Pero ofrece también alquileres, “leasings”, préstamos para equipos de construcción y vehículos, servicios de inversión, de “broker-dealer” y seguros de todo tipo. BPPR tiene más de 170 sucursales en la Isla y más de 600 ATH.

Cuenta además con 8 sucursales en las Islas Vírgenes estadounidenses, una en las Islas Vírgenes Inglesas y una en Nueva York. Tiene oficinas en República Dominicana y el pasado año su tarjeta de crédito Master Card empezó a funcionar en Cuba. Sus operaciones en Puerto Rico incluyen Popular Auto, Popular Mortgage y Popular Securities, que es la división que especula con bonos del gobierno. Ofrece seguros y servicios de manejo de seguros con Popular Insurance, cuenta con Popular Life RE, que vende seguros de vida, de propiedad, etc., es dueña de Popular Risk Services, agente que especula con seguros y de Popular Insurance V.I. Inc., una compañía también de seguros, que opera de forma exclusiva en las Islas Vírgenes.

El segmento de Banco Popular North America o BPNA consiste de Popular North America, Inc. (PNA). Es dueña de E-LOAN, Inc. y tiene bases en New York, Florida y New Jersey, bajo el nombre de Popular Community Bank.

Brevísima historia del BANCO POPULAR de Puerto Rico3

El Banco Popular se funda en el 1893 como el Banco Popular de Economías y Préstamos, cambia su nombre a Banco Popular en el 1923 tras una reestructuración requerida por la primera ley bancaria impuesta en la Isla. De partida el Banco argumentaba ser un proyecto para trabajadores y se proclamaba como promotor de ese nicho en el mercado.

El Banco se fundó con dinero corporativo y en proporción dependió muy poco de los depósitos de las clases populares. Un contraejemplo dramático para el alegato populista, sería decir que para principios de 1970 el Banco ya consolidado como empresa líder localmente, contaba con más de 180 mil préstamos activos a largo plazo y solo el 40% (alrededor de 73 mil préstamos) eran de menos de 600 dólares lo que equivaldría en teoría a 43.8 millones de dólares. Al mismo tiempo y para contrastar, solamente con los préstamos de construcción vendidos a corporaciones, llegaron a los 89 millones de dólares. Lo mismo resultaba ser cierto en cada etapa de su historia. Lo que esto significa es que la cantidad de capital que tiene el Banco Popular, procedente de los trabajadores, aún en sus segmentos poblacionales conocidos como la clase media y media alta, y aun cuando fueran muchos, sería pequeña si se compara con su mercado comercial y sus fondos gubernamentales.

Cuando apareció el Banco Popular en el 1893 la lista de sus fundadores incluía empresarios locales, periodistas y políticos con fortunas que se originaron en haciendas esclavistas y en los negocios de importación. Entre sus más de 60 miembros fundadores sobresalen José Carrión (el primero de esa familia) y Manuel Fernández Juncos.

Para las fechas en que empezaba a levantarse el Banco Popular de Economías y Préstamos, o en las vísperas de la invasión estadounidense, surgen otros bancos locales que controlaron la mayoría del mercado desde su fundación. Estaba en el tercer lugar entre los más grandes el Banco de Crédito y Ahorro Ponceño fundado en el 1895 y que se establecía de forma exclusiva en la parte sur de la Isla. En el segundo lugar estaba el Banco Territorial y Agrícola, fundado en el 1894 por la Sociedad de Agricultura (terratenientes); y en primer lugar estaba el más importante y antiguo, el Banco Español de Puerto Rico, fundado en el 1866. Estos bancos con el tiempo desaparecen porque se basaban en la agricultura y/o en el manejo del presupuesto insular y todo eso termina siendo irrelevante bajo el dominio de EE.UU. y la economía cañera. Tras la invasión norteamericana del 1898 los proyectos latifundistas crearon sus propios bancos, como testifica la fundación en el 1899 del American Colonial Bank of Puerto Rico, el primer banco estadounidense que como dice su nombre, se levantó para administrar los negocios coloniales en la Isla. Para el 1910 ya era el más grande en Puerto Rico.

Antes de continuar me parece que es importante establecer que el capital de toda la banca moderna tiene una relación directa con la acumulación de riquezas que permitió la esclavitud. La mayoría de los bancos inclusive llegaron a fundarse en parte importante, sobre la base de bonos del gobierno emitidos para indemnizar a los dueños esclavistas. Igualmente importante sería establecer que la banca es una respuesta espontánea de la acumulación de Capital y que todo banco fundado en Puerto Rico o en el mundo, será propiedad de las mismas personas que controlan las riquezas y el caudal político, ya sea directa o indirectamente. Por lo tanto, con la historia de la banca local como un estudio de caso, se puede descubrir entre otras cosas, que los que controlan la economía local controlan el gobierno colonial, porque tanto el Estado como los bancos fueron constituidos por el mismo capital y las mismas personas. Para ilustrar el argumento, podríamos decir por ejemplo, que las condiciones de explotación colonial favorecieron como un humus especializado, la germinación de seres como Luis Muñoz Marín y Rafael Carrión Pacheco porque eran como las dos caras de un mismo proyecto económico que se beneficiaba de reconocer y salvaguardar los privilegios del Imperio estadounidense en la Isla.

El Banco Popular se vende desde sus orígenes como una institución que pretendía luchar contra la usura, que en aquel momento del siglo 19 se entendía como la venta de préstamos que hacían individuos con bancas ilegales e intereses altísimos. Los bancos principales no le servían a los pequeños dueños, y mucho menos a los trabajadores sin propiedad. Y si bien la institución sufrió y ganó con la “clase media” de la Isla y las inversiones de españoles y europeos en general, que evitaban o no podían valerse de los bancos norteamericanos que llegaron con la invasión a dominar el mercado local, el Banco Popular se convierte en un entidad relevante cuando asume en los años 1920 y 30, bajo el liderato de Rafael Carrión Pacheco un carácter plenamente comercial. El giro comercial que se consolida entre 1931 y el 1947 incluyó préstamos a Centrales Azucareras no estadounidenses, como fueron la Central San Vicente y la Carmen, ambas pertenecientes al inmigrante logroñés Manuel González Martínez, quien fuera declarado por la revista Fortune, como el hombre más rico de la Isla en el 1940. El Banco también atendía a la Central Victoria y la Soller, ambas exitosas empresas con amos españoles y criollos locales, que copiaron, tal vez con algunas desventajas pero con la misma brutalidad, el modelo de explotación de las Centrales Latifundistas Estadounidense.

Con la invasión del 1898 llegaron para bailar en “la danza de los millones” los bancos estadounidenses y canadienses. Venían para controlar los dineros de la explotación del azúcar gracias a los latifundios de la caña. De los bancos locales solo sobrevivieron los que se beneficiaron de la economía que le era periférica a la azúcar o que atendían la demanda de especulación local no estadounidense. El Banco Popular manejaba capital municipal e Insular, pero también los negocios de las corporaciones que importaban alimentos, materia prima para la construcción y de las que manejaban parte de la infraestructura de los ferrocarriles entre otras cosas. La banca local sobrevive por proveer financiamiento para construir el sistema colonial de apoyo a las grandes empresas latifundistas. El caso de Rafael Carrión Pacheco y su trayectoria hasta la presidencia del Banco Popular testifica esto, pues Carrión Pacheco hizo su fortuna distribuyendo vagones para la caña, equipo de ferrocarril y construyendo casas.

Cuando EE.UU. invadió la Isla, automáticamente se devaluó en un 40% la moneda local y el Congreso adquirió el control sobre los puertorriqueños económica y políticamente. La moneda acuñada por el Banco Español, el primero y más importante hasta entonces, dejó de tener validez fuera de la isla y se consolida el capital del azúcar en bancos estadounidenses. El Banco Popular sobrevivió con altas y bajas la invasión de EE.UU, gracias a la inversión comercial local, que mantuvo relevancia con el cambio de Imperio, incluyendo importadoras europeas y centrales azucareras locales, y no por las clases populares. Por ejemplo, a finales del siglo 19 y principios del 20, dada la precariedad de las inversiones por la competencia estadounidense, los directivos del Banco Popular se vieron obligados a venderle acciones a empresas extranjeras en donde destacaron dos alemanas: la Müllenhoff & Korber Cía. y la de Hugo Stern.

Igualmente, hasta el día de hoy son miembros de la dirección del Banco Popular descendientes de los más importantes directores y clientes comerciales que tuvo el Banco en sus años formativos. Las empresas locales que se dedicaban al comercio, o quizás sería más apropiado decir a la importación de bienes de consumo en su mayoría provenientes de Estados Unidos, se hacían accionistas, socios o dueños del banco tras dominar el mercado impuesto por los intereses de las corporaciones estadounidenses.

Aquí vale establecer que Puerto Rico fue durante el despunte del Banco Popular una máquina de hacer azúcar y las tierras dominadas por latifundistas estadounidenses no permitían la producción de bienes de consumo local. Citando a Guillermo Baralt, “…Puerto Rico producía lo que no consumía y consumía lo que no producía (199)” y esto data de la invasión estadounidense, pero es cierto hasta nuestros días.

El arroz, las habichuelas, las carnes, la madera, el hierro, el algodón, entre muchos otros bienes de gran consumo local se compraban en EE.UU. Los comerciantes locales, muchos españoles, usaban el Banco Popular por sus vínculos con la banca estadounidense y por su servicio con carácter local, pero también tenían líneas de crédito en Europa. De esos primeros emporios comerciales de cambios de siglo, es que le vienen al Banco Popular los directores contemporáneos de apellido Ballester y Bacardí. Igualmente debe señalarse que entre sus ejecutivos fundadores había españoles, como el mallorquín Damián Monserrat y Simó, quien fuera el primer director en ejercer ese puesto por décadas y que formó parte de su liderazgo desde 1904 hasta el 1953.

La primera prueba sustancial del Banco Popular, y que llegó a desalentar su crecimiento, se dio en el contexto de la Primera Guerra Mundial, la Revolución Bolchevique y la fundación del Banco de Ponce (1917). Sin embargo, sufre su más duro golpe igual que muchas otras instituciones, con la Gran Depresión en los 1930. En cada uno de los casos estuvo a punto de cerrar, pero sobrevivió con las fuentes de ingresos que venían del gobierno insular, de depósitos de algunas municipalidades, y los negocios de empresarios no-estadounidenses, todo gracias a sus vínculos con la clase política local.

La relación histórica del Banco Popular con las clases políticas queda evidenciada elocuentemente cuando recordamos el pánico del 1931, en donde tras rumores de quiebra de los principales bancos locales, miles de clientes se lanzaron a la calle para retirar su dinero hasta que se declaró una moratoria desde el gobierno federal. En las primeras etapas de la estampida de gente, el propio gobernador de la Isla en aquel entonces, James Beverly, así como Manuel Domenech, quien fuera tesorero insular, fueron a dar discursos desde una tarima en la sucursal de San Juan, garantizando la solvencia del banco. Igual que el gobernador y el tesorero, otros funcionarios y empresarios de renombre hicieron lo mismo y hasta algunos comerciantes efectuaron depósitos para dramatizar la confianza que tenía la clase dominante local en esa pequeña institución. Ese sin duda fue el primer caso de “damage control” en su historia. Un Senador de apellido Cora, quien corriera el rumor de la quiebra de los bancos en ese momento fue acusado de libelo y desprestigiado públicamente tras el escándalo. Finalmente, y en efecto, dos de los tres bancos locales que el senador denunció terminaron quebrando como había augurado, pero en la lista no estuvo el Popular.

(Video) Simposio: La Deuda Publica de Puerto Rico y la Responsabilidad del Gobierno Federal

En la década del 1940, tras el desplome del azúcar y en el marco de la guerra, el Banco Popular empieza a beneficiarse de las leyes federales y aprovechando la Federal Housing Administration (FHA), consigue entrar al mercado hipotecario vendiendo préstamos garantizados por el Gobierno Federal. Los préstamos de alrededor de 16 mil dólares se le daban a trabajadores que ganaran mínimo 100 dólares al mes, que era el ingreso de profesionales exitosos y no de alguien que viviera en la indigencia de un arrabal, por ejemplo. Con esta ley de vivienda federal se levantaron comunidades para las clases medias altas, como lo fueron Caparra, Ocean Park y Condado.

Los pobres que vivían en arrabales y para los cuales se dijo que era la ley en primera instancia, no se beneficiaron nunca de los préstamos porque ni siquiera calificaban y siguieron rescatando tierras negociables hasta que se empezó a invertir en residenciales públicos. La FHA como toda ley federal, solo consiguió generarle fortunas a los poderosos y en este caso de forma directa a los bancos y contratistas.

Para estas fechas se inicia también la Segunda Guerra Mundial y el gobernador escogido por el presidente de EEUU, Rexford Tugwell (1941-46) manejaba los recursos locales con el fin de satisfacer las necesidades del proyecto de guerra estadounidense directa e indirectamente. Durante ese periodo también se militariza Vieques y Culebra (1941) y se expropiaron hasta los cementerios para hacer bases por toda la isla, incluyendo a Ceiba, Aguadilla y San Juan. De esa explosión de construcción militar, de las políticas gubernamentales de auto subsistencia y del manejo de tierras, entre otras políticas federales de la época, es que sale consolidado el andamiaje del gobierno y se sientan las bases para la Constitución del ELA.

Los centros urbanos se desbordaban de ciudadanos rurales buscando trabajo. Las principales ciudades de la Isla se poblaron como consecuencia del descalabro del mercado de la azúcar y la lucha política en contra de la agricultura latifundista en general, pero también por el despunte de la industria manufacturera, la industria militar como la conocemos hasta hoy, la construcción como negocio lucrativo y sobre todo, por el desarrollo del Estado colonial como intermediario del Imperio y albacea del presupuesto local.

El Estado Federal sale fortalecido tras la Guerra y a Puerto Rico le toca un poco de la bonanza, esto se empieza a manifestar cuando el gobierno insular entra a ser uno de los empleadores principales dentro del proyecto colonial. Igualmente los veteranos de guerra se convirtieron en un sector que fomenta el crecimiento económico cuando junto a los empleados del gobierno empiezan a ampliar las clases medias de la sociedad puertorriqueña y consiguen gracias a las leyes federales de vivienda, convertirse en dueños de hogares y con esto entrar a ser súbditos de la banca y del mundo financiero, a través de sus deudas mayormente hipotecarias.

El Banco Popular se beneficia en ese entonces de las empresas de construcción, que estaban haciendo negocios en Puerto Rico gracias al capital que el Gobierno Federal invirtió con el objetivo de poder usar la Isla militarmente y que el gobierno local manejaba desde el Banco Gubernamental de Fomento creado para esos fines. Entre los primeros en especular con la construcción en la isla buscando los beneficios de la Federal Housing Administration y las ventajas e incentivos del gobierno colonial, se encontraba las Empresas Long. Esta, tras un desacuerdo legal con el gobierno, que empezó con Jesús T. Piñero y terminó con Luis Muñoz Marín, ya siendo el primer gobernador electo del ELA, exige los privilegios contributivos que le debía el Banco Gubernamental de Fomento y mueve sus negocios al Banco Popular tras demandar al gobierno.

Las Empresas Long construyeron en un año y medio a Puerto Nuevo que en 1947 era declarada la urbanización más grande del mundo, Long construyó también a Caparra Terrace, Villa Grillasca en Ponce, todos los edificios Darlington y el Ramey Field en Aguadilla, que fue una urbanización que formó parte de la base militar de la fuerza aérea en ese municipio. Esto nos ilustra sin duda que el Banco Popular se consolida como líder de la banca local gracias a las inversiones de empresas estadounidenses, y en específico, con los negocios que consigue desde la Segunda Guerra Mundial, al interpretar el rol de intermediario local en la obra colonial.

Igual que como históricamente se ha dispuesto por ley en muchos momentos de nuestra historia (ej. Manos a la Obra, 936, ley 20 y 22), para que las corporaciones estadounidenses pudieran beneficiarse de incentivos económicos, exenciones, subsidios, etc., deben mantener cuentas y negocios en bancos locales. Por lo tanto, en muchos casos, y como con las Empresas Long, el Banco Popular se benefició con la construcción más que cualquier otro sector local, incluyendo el Estado. El Banco Popular llegó a alcanzar más de 80 millones de dólares en préstamos de construcción durante múltiples años de la década de los 1970 y los 1980 y las corporaciones estadounidenses en la inmensa mayoría de los casos no pagaban impuestos.

El Banco Popular fue uno de los mayores promotores de la especulación comercial basada en la “siembra de cemento” y la exención contributiva condicionada al depósito de capital en la banca local, pero sin duda, el otro fue Luis A. Ferré. La Ponce Cement Inc., empresa adquirida tras la privatización de una corporación del gobierno y la primera puertorriqueña en cotizar en la bolsa de valores, con su dueño Luis A. Ferré, empresario ponceño, fundador del Partido Nuevo Progresista (PNP) en el 1968 y gobernador de Puerto Rico de 1969 al 1973, no solo proveyó el cemento para la construcción del expreso que hoy lleva su nombre hasta Ponce, sino que también le vendió a las Empresas Long todos los materiales de todas sus obras, mientras Rafael Carrión Pacheco manejaba sus productos financieros y sus préstamos.

Luis A. Ferré con su capital de cemento fue además fundador de Empresas Ferré, ubicada en Ponce y una de las más grandes que ha tenido Puerto Rico. Sus herederos hoy figuran entre los principales dueños del BPPR. En esa ciudad sureña también nace el Banco de Ponce en el 1917 y que llegó a ser el Banco puertorriqueño con más sucursales en EEUU. No obstante, en el 1989 empieza un proceso de fusión con el Banco Popular tras años de competencia dura con éste.

Las actividades del Banco Popular no se limitan al marco insular y por ejemplo, Carrión Pacheco durante la década del 1940 especulaba con bonos del gobierno de Estados Unidos, y acciones de grandes corporaciones y bancos, desde sus oficinas en Nueva York. Según Guillermo Baralt en algunos años de este período el Banco Popular reportó más ganancias por sus bonos del Gobierno Federal que por préstamos en la Isla.

Carrión Pacheco también llegó a ser el mayor accionista del banco Continental de Nueva York y fue miembro de su junta de directores en 1945. Luego, cuando el Continental pasa a formar parte del Chemical & Trust of New York fue también parte de su dirección. Aquí vale aclarar que si bien siempre se dirigió el capital local hacia los polos financieros de Nueva York y los líderes de la banca local y sus empresas especulaban en el mercado internacional, aquí en la Isla y hasta las primeras décadas del siglo XX en los campos los trabajadores estaban todavía condenados al sistema de vales y en muchos casos ni siquiera se les pagaba con dinero. Las haciendas le remuneraban con fichas y papeles timbrados que se podían redimir solo en las tiendas de los propios hacendados recordándonos la libreta de jornalero que se buscaba abolir junto a la esclavitud, tan temprano como en el 1868 en el contexto revolucionario de Lares.

Este dato es necesario presentarlo porque la economía de los desventajados no incluía ni siquiera moneda negociable y, por lo tanto, los bancos no tenían relevancia ni vínculo directo con sus vidas. Aun así, el Banco Popular seguía y sigue promoviendo su existencia como una que ha girado alrededor de los sectores obreros y populares de la Isla pero la práctica prueba que esto es pura demagogia porque los pobres no tenemos ni siquiera cuentas en los bancos.

Eventualmente el presidente Rafael Carrión Pacheco es sustituido por su hijo Rafael Carrión y se inicia la era que se podría conocer como la de modernización de la banca en la Isla. El banco para entonces se convierte en pionero en el uso de maquinas electrónicas y disminuye su plantilla de empleados gracias a sus centros tecnológicos en donde usando computadoras IBM del tamaño de autobuses y que operaban con tarjetas perforadas, se sustituyó gran parte del ejercicio manual de tramitación y actualización de libros, etc..

Para el 1972 el Banco Popular tenía depósitos de $945 millones, y esto lo colocaba en la posición 87 de un total de 14 mil, en la lista de los bancos estadounidenses más grandes. Hoy día está en la posición 50 y maneja activos por más de 35 mil millones de dólares.

En el 1973, Rafael Carrión Hijo es sustituido en el puesto de presidente por su hermano José Luis Carrión y como dato curioso, gracias a Baralt, vale la pena decir que José Luis Carrión fue secuestrado y trasladado como rehén a Cuba en el 1972 en donde estuvo 5 días antes de regresar ileso y convertirse en un héroe nacional primero y luego en presidente del Banco Popular el próximo año. El nuevo presidente había adquirido ya en el 1969 el 80% de las acciones del Bank of Miami y fue presidente de su Junta de Directores. En el 1973 tras asumir la presidencia del Banco Popular empieza también la construcción del edificio central del Bank of Miami, inaugurado finalmente en el 1975 en la misma ciudad que recibió a gran parte de los exiliados cubanos tras la revolución castrista del 1959.

Carrión Hijo continuó como Presidente de la Junta de Directores hasta el 1991, un puesto que Damián Monserrat ocupó hasta la edad de 98 años cuando lo retiró la muerte en el 1954 y que hoy Richard Carrión asume desde hace unos meses (julio 2017) tras ser relevado por Ignacio Álvarez como principal ejecutivo de Popular, Inc. Carrión Hijo también pasó a ser parte de la dirección de la nueva corporación que se crea tras la fusión con el Banco de Ponce en un trámite que duró los dos primeros años de la década de 1990. El responsable de la fusión entre el Banco Popular y el Banco de Ponce fue a todas luces Richard Carrión, retoño de Rafael Carrión hijo, y en el contexto de un mundo que liberalizó y empoderó a la banca mundial, provocando como nunca antes visto, la fusión de grandes bancos y preparando el camino para la deuda y la austeridad como negocio.

La liberalización de las leyes bancarias a nivel internacional tras la caída del bloque soviético y gracias a líderes como Ronald Reagan, Margaret Tatcher y Mijaíl Gorbachov; así como el libre tránsito de capital por el mundo dominado ahora casi en su totalidad por el orden capitalista, provocó fusiones, grandes monopolios y “take overs”. En la Isla más de 10 instituciones bancarias desaparecen a finales de la década de 1980 y principios de los 1990 absorbidas por bancos españoles, estadounidenses y el Banco Popular.

(Video) Rafael Cancel Miranda - The Last Colony - Deleted Scene

Con la tendencia mundial a fusionar o absorber corporaciones ya fuera amistosa u hostilmente se fueron poniendo de forma desproporcional los recursos en cada vez menos personas y se comenzaron a tirar las bases para la economía centrada ya no en la producción y el control de bienes, sino en el mercado de productos bancarios que incluyen la especulación con deuda que es la base de nuestra crisis.

LA IMAGEN DEL BANCO

El Banco Popular ha llevado la voz cantante en muchos giros económicos que han caracterizado al país y ha manejado históricamente los daños de sus actos con inversión publicitaria. Una de las cualidades que le ha dado más ventajas a la principal corporación de Puerto Rico ha sido el manejo de su imagen pública valiéndose de los medios masivos de comunicación. Ese aspecto mediático le ha rendido excelentes frutos a Richard Carrión y antes de él a su padre, Rafael Carrión Hijo, pues, así como se domina la política, con el poder económico también se controlan los medios y la información.

Por dar un ejemplo, la ley 7 del 2009 fue diseñada por un grupo de empresarios comisionados por el gobernador de Puerto Rico y abogado corporativo, Luis Fortuño en donde figuró Richard Carrión de forma prominente. El grupo fue conocido como Consejo Asesor de Reconstrucción Económica y Fiscal o CAREF. Tras los más de 30 mil despidos directos y la baja de empleos general que provocó en la Isla esta ley, que para el 2013 se calculaban en 57 mil trabajos menos, el Banco Popular lanzó su campaña “Echar pa’lante” (2011) en donde el Gran Combo como protagonista de la cuña publicitaria nos invitaba a superar con estoicismo los obstáculos económicos que el banco al mismo tiempo (2009) estaba resolviendo con un “Bail Out” de “$935 million to the U.S. Treasury Department […] under the bank bailout program.”

Un acercamiento parecido había tomado antes, cuando absorbió al Banco de Ponce en el 1990 y para sobrellevar el impacto que implicó derrotar la competencia nacional crea su especial de Navidad. El Popular inició una campaña publicitaria alternativa que mezcló y todavía mezcla el sentimiento religioso con el patriotismo cultural inconsecuente que se transmitió por primera vez en el 1993 por todos los canales de televisión local y en donde participó el Topo. Esta movida sin duda terminó fortaleciendo el nacionalismo cultural que ha vendido desde sus inicios y le ha permitido al Banco explotarnos sin consecuencias y quizás hasta con orgullo. El especial navideño se diseñó como campaña de relaciones públicas de la Fundación que preside Richard Carrión desde el 1990, con el fin, entre otras cosas, de sacudirse la imagen de monopolio que produjo la fusión con el Banco de Ponce, y celebrar el centenario de la institución. Ese mismo año se inicia el CEO de Popular también como líder olímpico internacional4 y en el 1993 se publica el Libro de Guillermo Baralt, Tradición de Futuro, comisionado por Richard Carrión y que recorrimos críticamente en este trabajo. Todo esto ocurre como parte de su inauguración en la dirección del banco y sin duda, desde su deseo por desarrollar el ángulo de nacionalismo cultural como imagen corporativa.

De otro lado, para el 2007 el Banco ya había absorbido 4 bancos en solo 20 años:

Miles de clientes de banca individual del Citibank pasarán automáticamente (8/10/2007) al Banco Popular de Puerto Rico cuando se complete la adquisición por Popular, Inc. de sus 17 sucursales…

La transacción totaliza unos $120 millones y es la mayor que realiza Popular desde que en 1997 adquirió los activos del Banco Roig por una cantidad similar. Es, además, la cuarta adquisición bancaria en Puerto Rico en los pasados 20 años (ver más aquí).

A finales de los 1990 Richard Carrión y Popular, Inc. también estuvieron entre los compradores de la Telefónica de Puerto Rico que en ese momento era una corporación pública muy rentable. Richard Carrión desde el 1997 es Director de Verizon y esta compañía absorbió a GTE antes de quedarse con el 52% de la Telefónica en el 1998. Popular, Inc. a su vez, compró el 13 porciento y Richard Carrión cobró honorarios por todo el proceso.

Esto ocurrió dentro de un marco de largas y sangrientas huelgas obreras y resistencia generalizada porque entre otras cosas, la corporación pública generaba riquezas que permitieron darle al Departamento de Educación entre 1992-95 solamente, más de 221 millones de dólares.5

Un banco tan grande como el Popular tiene que seguir creciendo o perecerá. Así por ejemplo, en el 2010 Popular conquistó su quinto banco en dos décadas cuando absorbió a Westernbank y 140 mil nuevos clientes. Como si no bastara es además técnicamente un monopolio en términos de transacciones electrónicas. Popular primero vendió el 51%, de su empresa EVERTEC, que es una corporación dueña de casi todos los sistemas de banca electrónica en el país, para poder tener acceso al “Bail Out” federal que le concedieron por casi mil millones de dólares. Una condición para la venta fue que Apollo Management (actual dueña principal) no le cobrara a Popular Inc. los servicios que cuando Popular Inc. era dueña única, sí le cobraba a los usuarios de su red. Hoy día EVERTEC sigue manteniendo un monopolio y aunque no sea una propiedad exclusiva del Banco Popular éste mantiene acciones, es quien más usa su infraestructura en la Isla y Richard Carrión es uno de sus principales ejecutivos. El banco tiene 1.5 millones de clientes y en Puerto Rico sólo tienen empleo legal menos de 900 mil personas, lo que sigue evidenciando que su operación está alejada de su supuesto carácter popular.

Mientras menos competencia tenga el Banco Popular y la banca en general, más nos obligarán a aceptar sus condiciones unilaterales al momento de adquirir productos de ahorro y crédito. Ante esto cada vez debería lucir mejor el cooperativismo pero, como si lo dicho hasta aquí no bastara, la banca cabildea para quitarles poder y obligarlas a comportarse como bancos y entre otras cosas, han forzado a muchas cooperativas a comprar bonos chatarras del ELA. Desde la Junta de Control Fiscal los banqueros que la componen han tomado el control de COSSEC este mes (agosto 2017) y parecen estar empujando a las cooperativas a dejar de existir. Entre lo que proponen está el poder ser vendidas a un banco si son liquidadas y todo apunta a que a eso es que se aspira.

De acuerdo a la Junta, la certificación del plan fiscal de COSSEC está sujeta al cumplimiento de los siguientes puntos:

Enmendar tanto la Ley de Cooperativas como la Ley Orgánica de COSSEC para autorizar a una cooperativa a emitir acciones preferidas en exceso de la cantidad de sus acciones comunes; y autorizar a COSSEC la venta de activos de una cooperativa a una entidad no-cooperativa en la eventualidad de que COSSEC ordene la liquidación, consolidación o fusión de dicha cooperativa.

Enmendar la Ley 220-2015 para que los poderes regulatorios de COSSEC sobre una cooperativa no estén limitados de ninguna manera por las inversiones de una cooperativa en bonos o notas emitidos por el Estado Libre Asociados o sus instrumentalidades.

Los bonos del BGF componen aproximadamente un 44% de la exposición de las cooperativas a los valores del Gobierno y tuvieron una reducción de valor de 84%. Mientras, los bonos de las GO’s tuvieron un descuento en 41% (ver más aquí).

Videos

1. Puerto Rico: Colonial Bondage & Resistance
(Empire Files)
2. Debido Proceso de Ley 24 Nov 2012 4
(Rolando Emmanuelli-JimEnez)
3. Hacia la independencia de Puerto Rico: análisis y perspectivas
(The People's Forum NYC)
4. Panel “Deudocracia y el nuevo colonialismo: Europa, América y el Caribe”
(Microjuris.com)
5. Titus-Hepp Lecture Series: Rocio Zambrana
(Denison University Events)
6. Colonialismo energético
(Alice G. Pérez)
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Author: Roderick King

Last Updated: 11/30/2022

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